¿Y porqué nos caemos?... Para aprender a levantarnos.
Thomas Wayne a su hijo Bruce
¿Y porqué nos caemos?... Para aprender a levantarnos.
1.Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.
2.La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.
3.Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
Mazinger Z,
es rápido y veloz,
con sus enemigos no hay piedad.
Puede controlar la paz,
con su energía mortal.
Los relojes no miden el tiempo, se miden a sí mismos. El referente objetivo de un reloj es otro reloj.
Una verdad científica nueva no triunfa convenciendo a sus oponentes y haciéndoles ver la luz,
si no más bien porque sus oponentes mueren con el tiempo y dan
paso a una nueva generación que está familiarizada con ella.
Normalmente no rezo, pero si estás ahí arriba,
por favor sálvame Superman.
"En algún lugar de la tierra, cada diez segundos, una mujer da a luz a un niño. Debemos encontrar a esa mujer y conseguir que pare inmediatamente."
-Sam Levenson
"Adoro a los niños. Especialmente cuando lloran, porque entonces viene alguien y se los lleva."
-Nancy Milford
"La Madre Naturaleza es maravillosa. Nos concede doce años para que desarrollemos amor hacia nuestros hijos antes de convertirlos en adolescentes."
-Eugene P. Bertin
"Los niños de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, engullen la comida y tiranizan a sus maestros."
-Sócrates (425 A.J.C)
Las mutaciones genéticas responsables del color de pelo indican que los primeros rubios fueron los hombres de Neandertal, no los Homo Sapiens. El gen del pelo rubio apareció en algún momento de la glaciación Würm, tal vez como respuesta a la relativa falta de luz solar durante la era glacial.[...]
Los Neandertales tenía un cerebro una quinta parte más grande que el nuestro.[...] Eran más altos que nosotros, más fuertes y sin duda más inteligentes.[...] Eran intelectualmente superiores y tenían mejor aspecto. Eran rubios, tenían los pómulos prominentes y las facciones muy marcadas; debían tener aspecto de supermodelos.
[...] En algún momento las mujeres Neandertales se apiadaron de los enclenques hombres de Cromañon y se cruzaron con ellos.[...] Tenemos la suerte de llevar los genes de los rubios Neandertales.
[...] El considerar estúpidos a los rubios es un prejuicio que los morenos ingeniaron para desviar la atención del verdadero problema a escala mundial: los defectos de los morenos. Confeccionando un listado de las personas más estúpidas de la historia se llegará a la conclusión de que todas son morenas.[...]
-¡No pienso montar en una alfombra mágica! -siseó Rincewind-. ¡Me dan miedo los suelos!
-Querrás decir las alturas -replicó Conina.
-¡Sé muy bien lo que quiero decir! ¡Lo que te matan son los suelos!
No recuerdo que Rambo dijera nunca, "no siento las piernas", ¿lo dijo realmente?
La seguridad de un sistema no debe depender de mantener en secreto el algoritmo, si no sólo de mantener secreta la clave.
Wash: "¿Psíquica?... Parece salido de una serie de ciencia ficción"
Zoe: "Vivimos en una nave espacial, cariño"
Wash: "¿Y qué?"
NO SE ASUSTE
El volar es un arte o, mejor dicho, un don.
El don consiste en aprender a tirarse al suelo y fallar.
Elija un día que haga bueno -sugiere- e inténtelo.
La primera parte es fácil.
Lo único que se necesita es simplemente la habilidad de tirarse hacia adelante con todo el peso del cuerpo, y buena voluntad para que a uno no le importe que duela.
Es decir, dolerá si no se logra evitar el suelo.
La mayoría de la gente no consigue evitar el suelo, y si de verdad lo intenta como es debido, lo más probable es que no logra evitarlo de ninguna manera.
Está claro que la segunda parte, la de evitar el suelo, es la que presenta dificultades.
El primer problema es que hay que evitar el suelo por accidente. No es bueno tratar de evitarlo deliberadamente, porque no se conseguirá. Hay que distraer de golpe la atención con otra cosa cuando se está a medio camino, de manera que ya no se piense en caer, o en el suelo, o en cuánto le va a doler a uno si no logra evitarlo.
Es sumamente difícil distraer la atención de esas tres cosas durante la décima de segundo que uno tiene a su disposición. De ahí que fracasen la mayoría de las personas y que finalmente se sientan decepcionadas de este deporte estimulante y espectacular.
Sin embargo, si se es lo suficientemente afortunado para quedar distraído justo en el momento crucial por, digamos, unas piernas espléndidas (tentáculos, pseudopodia, según el fílum y/o las inclinaciones personales), por una bomba que estalle cerca o por la repentina visión de una especie sumamente rara de escarabajo que se arrastre junto a un hierbajo próximo, entonces, para pasmo propio, se evitará el suelo por completo y uno quedará flotando a pocos centímetros de él en una postura que podría parecer un tanto estúpida.
Es éste un momento de soberbia y delicada concentración.
Oscilar y flotar, flotar y oscilar.
Ignore toda consideración sobre su propio peso y déjese flotar más alto.
No escuche lo que alguien le diga en ese momento, porque es improbable que sea algo de provecho.
-¡Santo Dios, no es posible que estés volando! -es el tipo de comentario que suele hacerse.
Es de importancia vital no creerlo, o ese alguien tendrá razón de pronto.
Flote cada vez más alto.
Intente unos descensos en picado, suaves al principio, luego flote a la deriva sobre las copas de los árboles respirando con normalidad.
NO SALUDE A NADIE.
Cuando haya hecho esto unas cuantas veces, descubrirá que el momento de distracción se logra cada vez con mayor facilidad.
Entonces aprenderá todo tipo de cosas sobre cómo dominar el vuelo, la velocidad, la capacidad de maniobra, y el truco consiste normalmente en no pensar demasiado en lo que uno quiere hacer, sino limitarse a dejar que ocurra como si fuese a suceder de todos modos.
También aprenderá a aterrizar como es debido, algo en que casi con seguridad fracasará, y de mala manera, el primer intento.
Según todas las leyes de aviación, una abeja no debería tener la capacidad de volar.
Sus alas son demasiado pequeñas para levantar su regordete cuerpo del suelo.
La abeja, sin embargo, aún así vuela.
Porque a las abejas no les importa lo que es imposible para los humanos.
Le haré una perdida al Rober para que mande un SMS a la Yesi que estará en el Mesenger y que avise a Alberto de que cuelgue en su blog que nos vamos de botellón.